lunes, 17 de enero de 2011


Mi resignación es como la marea, unas veces el mar está en calma, pero otras una tempestad hace que haya olas de tres metros. Si mis pensamientos son un barco muchas veces el capitán no sabe si cambiar de rumbo y capear el temporal o dejar que el mar lo arrastre hasta un puerto. Mi barco va a seguir a flote eso seguro, pero me sigo preguntando...

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