miércoles, 13 de octubre de 2010


No se merece ni una lágrima, ni un sollozo,ni un suspiro, no se merece estas palabras, pero aun y así las escribo por que así soy yo y alguna lágrima, algún sollozo y algún suspiro se emitieron en su nombre. A pesar de todo lo que he sufrido y a pesar de las ostias que me he dado sigo teniendo una especie de fe en las personas. Siempre pienso que si llegara un genio dispuesto a concederme tres deseos a parte de pedirle claro está, que la desigualdad de este mundo desapareciera, pediría que de vez en cuando pudiera hurgar en los pensamientos de la gente, para verme libre de engaños o una vez engañada pudiera saber que es lo que realmente pasa.

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