sábado, 2 de octubre de 2010


Me despierto un sábado por la mañana a una hora normal sin restos de alcohol en la sangre, me despierto antes de la hora marcada y miro a la oscuridad, lo bonito de verlo todo tan negro, en penumbra, es que te puedes imaginar que estas en cualquier sitio, pero un pitido se me clava, el despertador... y se rompe la burbuja, me recuerda que el mundo me está esperando, pero hoy no quiero discutir con él, paso...

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