domingo, 26 de junio de 2011

Silencios que hablan





Me dejas con la piel de gallina y el corazón en un puño,
la mirada triste, pero el cuerpo contento y la mente...
Reprimirme nunca se me ha dado bien, sigo mis impulsos aunque no debería en muchas ocasiones, por eso prefería apartar la mirada... porque si no, me hubiera sido imposible.

Necesitaba que me tocaras, que me hablaras de detalles y que me dieras calor con el movimiento de tus labios al hablar, con el de tus párpados cuando me mirabas o apartabas la mirada, era en este instante cuando me permitía observarte sin ser vista.
Ese calor reconfortante que me das viene de la sensación de que aunque a veces lejos, ahí estás, y espero que ahí te quedes.

No te dije muchas cosas o igual te dije demasiadas. No, tu eres tu y yo soy yo, y quiero decírtelo todo o gritártelo, escribírtelo... Todo esto se queda corto... Otro día quizás lo pueda expresar con mucha más claridad, hasta entonces yo también te digo que me alegro de que existas.

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