Mi ciudad está llena de rincones íntimos, que albergaron pasiones momentáneas, besos y caricias. Hay pasiones tan carnales que creo que aunque lo intentáramos no nos podríamos controlar, en realidad ni siquiera nos planteamos controlar nada. Tu mirada y la de él, lo sabes, pero sigue hay esa incertidumbre que te come por dentro... te roza con un dedo y toda tu piel se pone alerta, tensa, el bello de punta pidiendo mas...
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